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BIOGRAFÍA DE MARÍA ISAURA SANCHEZ ZEPEDA

Presidenta de la primera junta directiva de la OEF

La OEF ha recibido muchas bendiciones que le han permitido cumplir su Misión y Visión, haciendo posible el acompañamiento que le ha brindado, por más de un cuarto de siglo, a la población más vulnerable de nuestro país: mujeres y niñez. Una de tantas bendiciones, fue contar con el apoyo incondicional de su primera Presidenta de la Junta Directiva, la Licda. María Isaura Sánchez Zepeda, quien se atrevió a formar parte de la primera Junta Directiva de la OEF de El Salvador, cuando parecía que fundar la Organización local era una utopía. Sin embargo, la niña Chagüita aceptó, motivada por su gran vocación de ayudar a las personas más necesitadas.

Ella nació en San Juan Nonualco, departamento de La Paz, el 17 de Julio de 1933. Fue la hija mayor del matrimonio formado por Manuel Antonio Sánchez García -Mayor del ejército- y Antonia Zepeda Orantes de Sánchez -ama de casa-. Quienes además procrearon, al hermano y hermana menor de María Isaura: Rafael Antonio Sánchez Zepeda y Miriam Guadalupe Sánchez de Castillo.

Este grupo familiar, se caracterizó por el amor y respeto mutuo, y los valores morales y religiosos que compartían. En el caso de la niña Chagüita, nunca formó su propio hogar. Sin embargo, siempre estuvo al cuidado de sus padres, llegando a considerar a los hijos e hijas de sus dos hermanos, como hijos suyos, a quienes prodigó cariño y atenciones.

En cuanto a sus estudios, los realizó en la Escuela Pública de San Pedro Nonualco, departamento de La Paz y en el Colegio Espíritu Santo en San Salvador. Luego ingresó a la Escuela de Maestros “Alberto Masferrer” graduándose en 1951, como Maestra de Primaria. En 1954, fue becada para estudiar en la Escuela Normal Superior donde se especializó en Matemáticas y Física, graduándose en esta especialidad en 1955.

Su carrera como docente la desarrolló en diferentes Centros Educativos, tales como el Centro Escolar “Casto Valladares “ de San Juan Opico, en La Libertad; Centro Escolar “República de Costa Rica” en San Salvador; en el Instituto Nacional de Gotera, Morazán y el Instituto Nacional de Mejicanos, San Salvador. En estos, diferentes trabajos conoció la realidad desfavorable que vivían muchos de sus alumnos y alumnas, realidad que ella personalmente no había conocido, ya que su familia gozaba de estabilidad económica, lo cual les permitía vivir con sus necesidades cubiertas.

Vivenciar la realidad de cruda pobreza de las familias de sus alumnos y alumnas, la llevó a consagrar su vida a ayudar a los demás. Para lo cual, en primer lugar decidió acrecentar su preparación académica. Así, continuó estudiando el bachillerato en el turno nocturno –para no interferir con las clases que impartía como Maestra- y luego se inscribió en la Universidad de El Salvador, graduándose de ésta, como Licenciada en Economía, en febrero de 1978.

Una vez se graduó –como economista- en la Universidad de El Salvador, ésta misma le ofreció trabajo y aceptó. Entonces, primero se desempeñó como docente de áreas comunes y luego fue promovida al cargo de Catedrática en Estadística, y más tarde, también fungió como Asesora y Jurado en numerosas tesis. Paralelamente, obtuvo otro trabajo en la Dirección General de Estadísticas y Censos, que le permitió actualizar conocimientos en diferentes Congresos y Diplomados, realizados en Costa Rica, Panamá, Venezuela, España y otros países.

En el desempeño de su cargo como Catedrática, supo transmitir –tal como lo había hecho como maestra de Centros Escolares e Institutos Nacionales- sus conocimientos y calidad humana. Siendo sus principales cualidades personales: su sencillez, humildad, honestidad y solidaridad. En cuanto a su trabajo, era altamente responsable, dedicada y comprometida. La abnegación y entrega así demostrada, le valió ganarse la confianza, el cariño y el reconocimiento de muchas generaciones de profesionales graduados de la Universidad de El Salvador, algunas de las cuales la honraron, dando el nombre de “María Isaura Sánchez” a sus promociones.

Queda claro que la docencia fue su gran vocación y devoción, es fácil recordarla siempre rodeada de estudiantes –tanto en su casa como en su cubículo en la Universidad- quienes le consultaban hasta sobre su vida, pues sabían que siempre podían contar con su asesoría y consejos, incondicionalmente. Igualmente, cuando recibió la solicitud de la Lic. Emma Dinora Méndez de formar parte en la construcción y formación de la OEF de El Salvador, su respuesta fue positiva y entusiasta. Pues infirió, el importante rol que la OEF tendría en la mejora de las condiciones de vida de miles de familias salvadoreñas y esto fue lo que la convenció. Además, del cariño y amistad que se tenían con la Lic. Méndez -quien era su ex alumna- y era de las que siempre le consultaban. En efecto, fue en 1987 cuando se iniciaron las gestiones para la inscripción de la OEF, como una organización salvadoreña y en este proceso, siempre estuvo presta a colaborar en lo que le era requerido. Después de que la OEF nació legalmente, ella impulsó al personal para que se involucraran en Programas de Salud -ya que la OEF nació con un enfoque de desarrollo de empresas-, por lo que dado su influencia, la OEF inició gestiones para realizar acciones de salud, las cuales todavía se realizan a la fecha y mediante las mismas, miles de mujeres han aprendido a planificar sus vidas y han mejorado su salud materna.

El 31 de Agosto de 2003, cuando ocurrió su deceso, dejó un vacío muy grande en todas aquellas personas que la conocieron, pero su legado vive y continúa haciéndose realidad con las acciones que tanto la OEF como su familia y generaciones de profesionales que fueron guiados por esta mujer excepcional, realizan cada día.